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El Observatorio, Valencia.

El Obervatorio, local de reciente apertura en la calle Jerónimo Muñoz de Patraix cerca del Mercado  de Jesús. Hermano de El Astrónomo, situado a pocos metros del anterior. No busques el rotulo del local, en su lugar encontrarás Perfumería Muñoz, ya que es el negocio que existía aquí hasta la jubilación de su anterior propietario y se ha mantenido.


Local pequeño, con pocas mesas (no creo lleguen a seis), y muchísima luz natural gracias a los grandes ventanales. La decoración me recuerda a El Astrónomo. 


Original detalle en las mesas, una pequeña pizarra con el nombre de quien ha efectuado la reserva, personas, y hora.


Carta reducida de 12 platos y 3 postres. Muchos de ellos con la idea de ser compartidos al centro. Los precios son comedidos, la cuenta final con cafés fue de 55 €. La carta está asesorada por el cocinero peruano Ricardo "Richi" Goachet, en su último trabajo (espero que por ahora) en la ciudad antes de partir hacia Mallorca. Cocina de aquí con toques y guiños de otras procedencias. Peru está muy presente en algunos platos, como por ejemplo su ceviche. Tres personas forman el equipo de cocina, entre ellas el hijo de Sebastian Romero (cocinero/propietario del Restaurante La Sequieta en Alaquas). 

Ya que vamos a tapear cosas al centro, optamos por pedir su vermut casero.


Ensaladilla de anguila ahumada con mayonesa de allipebre dentro de un cucurucho crujiente (homenaje a mamá Encarna).  (1,90 €/ud.) Me gustó el toque del ahumado.


Ceviche de pescado del día con aguacate y mango. (10,90 €) Me pareció preparado y presentado bastante a la manera tradicional, con su maíz, su boniato, etc. Estaba muy bueno.


Alcachofas de Arturo crujientes con jamón ibérico y crema de berenjena a la llama. Una combinación que funciona.


Bocatín de sepia en pan chino con mayonesa oriental y cebolla acevichada. (2,90 €/ud.) Sabrosa la "hamburguesa" de sepia, quizá esperaba mas chispa en la mayonesa. Me gustó el casar el plato (entendido como soporte físico) con el contenido.


Albondigas de la abuela de Sebas en salsa pepitoria. 


Hora de los postres. Queso, membrillo, nueces...helado de queso Idiazabal, gel de membrillo, nueces caramelizada, galletas maría. Presentado en quesera de barro.



Sorbete de limón, con hierbaluisa y fresa liofilizada. Refrescante.


La impresión general fue buena, pensando que por fin había en el barrio algo distinto donde comer o cenar. Buen planteamiento de la carta, a falta de ver su renovación más adelante, y buen trabajo en cocina pues lo platos llegaron sin esperas.


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