El Papagayo del Carmen. Febrero 2.020

Restaurante que abrió la primavera de 2.018, situado en los bajos del hotel Palacio De Rojas en la calle Quart nº 10 (Ciutat Vella) en el corazón del Barrio del Carmen en Valencia. Un antiguo edificio palaciego restaurado con gusto, donde todas las habitaciones del Hotel son apartamentos con distintas capacidades. Dos comedores, uno accesible desde la propia calle Quart con entrada independiente, y terraza trasera donde poder tomar algo y hacer la sobremesa tranquilamente.

Visitado por nosotros en varias ocasiones, tras enterarme del relevo al mando de la cocina con la llegada de Ramón Marcos a principio de este año decidimos volver a sentarnos en sus mesas y probar las propuestas de este joven cocinero de ascendencia madrileña. 


Ramón llegó a la cocina iniciando su camino en la IES Escuela de Hostelería y Turismo de Alcalá de Henares. De aquellos orígenes hay que destacar el primer premio en el concurso “Escoge a tu pinche” en Madrid Fusión del año 2015 con su ‘Porra de Damasco, sardinas limeñas con mahonesa de wasabi y especias árabes crujientes’. Posteriormente visita Reino Unido. Suecia, Singapur y Estados Unidos con trabajos y estancias en restaurantes de grandes y afamados cocineros. 


Como nos comentó al terminar el servicio (es una cosa que me encanta, aunque entiendo que en ocasiones puede resultar algo pesado por mi parte debido al cansancio del personal de cocina al término del pase), por motivos familiares en la actualidad está muy ligado a Valencia y cuando le llegó la propuesta de hacerse cargo del Papagayo no se lo pensó. 


Actualmente trabajan con un menú diario a precio competitivo, muy atractivo para el turismo que visita nuestra ciudad. Además disponen de una pequeña carta. En fin de semana, las noches de viernes y sábados (salvo error de compresión por mi parte) el servicio es a la carta con opción de un menú degustación en determinados servicios donde conocer más extensamente la propuesta gastronómica del local.



Ensaladilla de caballa con pepino osmotizado en eneldo, mayonesa de wasabi y pan de pita. Fresco entrante con una ensaladilla en ingredientes y textura distinta a las habituales, que nos gustó mucho. El tratamiento del pepino le rebajan toda su fuerza y hace que combine con la ensaladilla. 



Torrija con pato ahumado, huevo de codorniz, y trufa. Una tierna foccacia, a la que se añade carne de pato ligeramente ahumada, que con la cremosidad de la yema del huevo de codorniz y el aporte de la trufa rallada hacen un bocado muy sabroso. 


Rollito calllejero de panceta y anguila con especias, salsa sriracha  y yogur. De sus vivencias en Asia llega este plato homenaje al street food. Hay enrollar la hoja, comer con las manos y pringarse (es lo que toca). Sorprende la cantidad de matices y sabores que vas descubriendo en cada bocado.


Risotto negro con langostino mariposa, mayonesa de lima, crujiente de quinoa. Preparado a la manera italiana, con gran cremosidad y marcado sabor marinero. Como todos los platos del menú, unos visuales emplatados que hacían disfrutar de ellos antes de probarlos.



Salmón  confitado a baja temperatura en costra de sésamo, huevas, diferentes elaboraciones de eneldo, y mayonesa de yuzu. Un plato estéticamente muy bonito, como he comentado anteriormente, daba pena destrozar la presentación. Buen punto de cocción del pescado y combinación de todos los sabores. 



Rabo de toro con su fondo, seta lengua de vaca, vegetales, parmentier de patata. Golpe final, contundencia del guiso. Otro repaso de sabores y texturas, para un estupendo final de la parte salada del menú.


Solo quedaba el dulce. Por un lado Ramón quería que probáramos el postre compuesto de diferentes elaboraciones de chocolate, pero como también nos gusta el tiramisú, tuvieron la deferencia de prepararnos los dos y así poder disfrutar de ambos.

Chocolaterapia. Chocolate al poder, para los amantes del cacao (y para los no amantes también, pues no me resultó empalagoso). 


Tiramisú. Mezclar y meter cuchara para saborear su versión de este famoso postre italiano.


Hay que poner en valor la sala, que corrió al cargo de Alessandro proveniente de sur de Italia al que ya conocíamos de anteriores ocasiones. Puestos ya al disfrute completo, nos ofreció maridar el menú con vinos de Rioja y nuestra comunidad. Terminamos con un digestivo de limoncello preparado por ellos que tomamos tras el café durante la charla con Ramón.


Una propuesta muy interesante, una nueva vida para este restaurante a tener en cuenta para comer en el centro de Valencia. Queda programada por nuestra parte una segunda visita para ver lo que ofrece en el menú diario, donde por la zona en la que están hay una feroz competencia. Habrá que seguir los pasos de Ramón, ya que nuestra primera impresión ha sido muy positiva.


El Papagayo del Carmen

Palacio de Rojas
C/ Quart, 10
Ciutat Vella
46001 Valencia