Restaurante Dario Doc en la Antica Macelleria Cecchini, Panzano in Chianti, Italia.

Fecha de la visita: 04/08/2.012 sábado.

Son las tres de la tarde de una calurosísima tarde de agosto. Camino por unas calles totalmente desiertas de un pueblo situado en la mitad de la zona del  Chianti, en Italia, a mitad de recorrido entre Florencia y Siena. De repente una persona casi me atropella con su caminar apresurado. Se detiene y me saluda como si nos conociéramos de toda la vida.

- Tu eres Dario !!! Le digo.
- Io sono Dario. ¿De dónde vienes?
- De España.
- ¿De dónde de España?
- Valencia.
- Ahhhh !!! Bienvenido.

Mientras me dice esto, vuelve a estrecharme la mano con una sonrisa que llena toda su cara. Estoy en la puerta de la casa de Dario Cecchini en Panzano in Chianti, bajo el sol de la Toscana.



Carnicero mediático, muy conocido en Italia y Estados Unidos, es el propietario de la Antica Macelleria Cecchini. En su tienda se pueden adquirir las mejores chacinas de la zona (y algunos dicen que de Italia). Además es dueño de dos restaurantes donde recala la gran de cantidad de gente que acude en peregrinación a comprar o comer allí (por ejemplo, nosotros).

Trabaja con varios menús, y dependiendo del deseado y la hora del día (comida o cena), vas a uno u otro local. Los precios oscilan entre 10 y 50 €. Nosotros pedimos el menú ACCOGLIENZA (Inicio) que cuesta 20 € sin vino, pero con el agua y el pan incluidos, por lo que nos tocó en el primer piso de la tienda donde está uno de los comedores. Para el menú de 30 €, servido en el local frente a la tienda, no encontramos sitio pues era necesaria reserva.

Volvamos a la situación de mi encuentro con Dario. Traspaso la pequeña puerta de su tienda y lo primero que veo es que está llena a rebosar. También es verdad que es bastante pequeña. A la izquierda el mostrador de venta de carne, y a la derecha estantes con productos de la zona y una mesa con degustación de pan, aceite, y embutido. Mi familia ya estaba allí probando de todo, ya que yo me había ido a intentar aparcar el coche.

Pasamos a la trastienda, donde están las cámaras frigoríficas, y por una pequeña escalera subimos al primer piso. Esta zona se llama Dario Doc. Consta de una mesa larga, dos mas pequeñas, y te sientas donde puedas. Hay además una terraza grande con mesas y sombrillas, pero con el calor que hacía no nos apetecía. Además, estaban todas llenas. En el centro de la sala se pueden apreciar las parrillas que se utilizan para asar las Bistecca alla fiorentina del menú de 50 € que prepara por las noches.



Todo fueron platos al centro, con raciones generosas. El menú consta de...

Pinzimonio di verdure dell'orto. Verduras crudas para mojar en aceite de oliva, acompañadas de sus salsas artesanales y su mezcla de sal con hierbas aromáticas.


Sushi del Chianti. Steak tartar. Buenísimo. Sabor fantástico a carne.


Tonno del Chianti. Cerdo que sabe a atún !!!. Increíble pero cierto. Tras un proceso de cocción que dura varias horas, lo que menos te imaginas al probarlo es el sabor.


Arista in Porchetta. Asado de cerdo con hierbas y ajo, aromatizado con romero.


Cosimino in salsa ardente. Pastel de carne con salsa de pimiento. Lo que aquí llamamos pelotas de cocido.


Después de los dos primeros, estos últimos ya no nos sorprendieron tanto.

De postre tomamos café, que llega la mesa con un trocito de coca de aceite.


Para beber, además del agua que puedes pedir la que quieras, tomamos dos jarritas de ¼ del excelente vino de la casa que sirven, al precio de 3 €/jarra. Además, si te quieres presentar con tu vino bajo el brazo, no te ponen ningún problema ni te cobran por descorche.

La gente al lado nuestro habían pedido el menú Dario Doc, que consta de una hamburguesa de 250 gr. acompañada de patatas asadas al ajo y salvia y verduras frescas. La carne por dentro cruda, como me gusta. Este menú con el pan y el agua tiene un precio de 10 €.


En su página web encontramos gran cantidad de información sobre Dario y su mundo.

Al salir, nos lo encontramos en el mostrador atendiendo. Nuevo abrazo y una fotografía para el recuerdo. Nos despedimos con su grito de guerra... ¡ VIVA LA CARNE !


De regreso hacia Florencia, paramos en algunos recodos del camino para deleitarnos del paisaje de esta zona de buen vino... y carne.







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